La muerte de mi papá.


Esperaba que sucediera, en algún momento, pero no tan rápido. Albergaba la esperanza que luego que llegaras a la casa, pudieras despertar de ese coma, tan angustioso para nosotros que te veíamos y hablábamos con la esperanza de que hicieras algún movimiento o reacción que demostrara que nos escuchabas y entendías. Sin embargo, te hablaba como si me estuvieras escuchando. Es más, sentía que me escuchabas. Hace muchos años alguien me había dicho que el oído es lo último que pierde una persona.

Pero la verdad es que nunca estamos preparados para que partan nuestros seres queridos.
Esperaste llegar a casa, estar tranquilo, en paz y que nosotros también estuviéramos en paz.
Así te fuiste. Igual que mamá. En paz.
Desde ayer te estamos velando en la funeraria.
Han desfilado cientos de personas de todos los estratos sociales y políticos.
Me han llenado de historias tuyas, de testimonios. Desde personas que fueron solamente para agradecerte que le habías dado un techo, hasta personas que todavía viven de la pensión que le pusiste. De la señora que me dijo que estando tú injustamente preso en La Preventiva, le mandaste su anillo de graduación. La señora que me dijo que no estamos solos, Orlando y yo, que tenemos muchos padres y madres y muchos hermanos y hermanas que nos quieren.
De los/las amigos/as de La Yuca, nuestros vecinos, para darte ese último adiós.
Tus amigos de toda la vida han pasado a despedirse de ti.
Nos dicen que nos sintamos orgullosos de tu legado. Así nos sentimos Orlando y yo.
Isabel y Elia también fueron a verte por última vez. A su abuelo que tanto quieren y que extrañarán las vueltas en las tardes cuando las buscabas y llevabas a sus actividades diarias junto con Encarnación, tu chofer, y mi hermano, como yo le digo.
Los periódicos están llenos de testimonios de personas que te han conocido toda la vida y que destacan los aportes que has hecho a este país, en tantos ámbitos: sociales, políticos, jurídicos.
Mañana te llevaremos a tu última morada junto a mamá, como ustedes siempre han estado, juntos.
Mañana 28 de diciembre mamá hubiera cumplido años. Mañana, mamá recibirá el mejor regalo, que estará junto a ti, aunque sé que ya están juntos en el cielo.
Me regalaron un libro en mi cumpleaños que se llama “Las Arenas del Alma” de Dante Gebel. Bellísimo. Hay una parte que retrata todo lo que he vivido desde que tuviste la fatal caída:
“Es que, perdona que insista, las crisis aparecen como intrusas, llegan sin anunciarse, sin siquiera una carta de invitación. (…) Duran apenas algunos segundos, pero logran marcar un “crac” en la tranquilidad de tu alma. Un doloroso instante que pasa por la estación de tu vida como en cámara lenta. Globalmente, se trataría de una imperceptible disonancia en el inmenso pentagrama de la vida. Pero sientes que algo te ha robado tu música para siempre. Aquello que para otros es una simple estadística, para ti es todo lo que tenías…. hasta que la crisis llegó para cambiar tu presente e hipotecar tu futuro a largo plazo. No hablo de aquello que esperas o de lo que de alguna manera la vida te va preparando para sobrellevar. Los finales anunciados no son los que cambian el destino, sino aquellos que sorprenden como huracanes repentinos y que se empeñan en torcer el rumbo estructurado y planificado de tu vida.”
(…)
“La soledad llega impetuosa como una inmensa ola que rompe contra las rocas, y cuando baja la marea, descubres que las voces de los demás comienzan a diluirse y solo te queda afinar el oído para oír a Dios. La presunta soledad tiene como objetivo acercar nuestro corazón al del Señor. Lo que sucede, en la gran mayoría de las veces, es que creemos que el Padre también nos ha abandonado por algún extraño motivo. En lugar de comprender que quiere atraernos a su presencia, suponemos que quiere alejarse de nosotros.”
Papá, mañana, como te dije, te despediremos y te llevaremos a tu última morada, al lado de mamá. Aunque ya no estás con nosotros tu legado, tus enseñanzas, tus valores, permanecerán siempre conmigo.
Gracias por enseñarme tantas cosas importantes para mi vida.
Le agradezco a Dios todo lo que está pasando, pues Él tiene un propósito, un tiempo y un plan para cada uno de nosotros.
Te quiero mucho.

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6 responses to “La muerte de mi papá.

  1. Todas las muertes, cuando nos tocan de cerca, se llevan y nos dejan algo. Yo no sé, si quiera imagino, el difícil y duro momento que pasas. Pero hay un balance entre lo que se va y lo que se queda, que te hace valorar todos los días pasados. Solo tú conoces en su justa dimensión lo que resulta al hacer ese balance, forma parte de ti y lo que eres. Eso es lo que cuenta.

  2. Leticia,Aunque nunca te conoci en persona, ni a tus padres tampoco…Aunque de Politica no se nada, ni tampoco me interesa. Te escribo estas lineas para decirte cuanto siento que has perdido a tu padre.Me encontre con con tu blog en el Internet a raiz de las publicaciones en la prensa sobre la muerte de tu padre.Aunque aun no se lo que significa la partida de un Padre, sin embargo puedo tener una idea de la pena que embarga el corazon de una hija ante un suceso como este, precisamente, atraves de tus escritos. No puedo imaginar aun como esto seria, pero tus palabras pueden definir claramente la tristeza del corazon de una hija que dejara de ver hoy el rostro de su padre. Mi profunda condolencias para ti. Quiera la Gracia de Dios consolar tu corazon en estos momentos. Unicamente en Dios atraves de su hijo Jesucristo hallamos esa consolacion. Nancy

  3. Lamento el fallecimiento de tu papá Dilia. He leído tu testimonio y el de Orlando, y Don Salvador y Doña Asela, han de sentirse muy orgullosos de haber formado dos ciudadanos ejemplares como ustedes.Un abrazo

  4. Dilia con un profundo sentimiento quiero darte en nombre de nuestra familia Rueda-Jorge, nuestros mas sentido pesame por la perdida de tu padre y sin saberlo me entere por igual la perdida de tu madre. Mi madre Luz Jorge (fallecida), sus hermanas Juana, Carmen e Idalia Jorge fueron primas de tu padre. Lamento comunicarme contigo en estos momentos de dolor pero queria que supieras que nos unimos a tu dolor desde la distancia. Quiero enviarte un fuerte abrazo y darte un consuelo y apoyo.Yo se lo que es perder seres queridos y buscar mi mejor consuelo en mis recuerdos, ensenanzas y vivencias. Tu prima Aida Rueda JorgeArpd667@aol.com / email

  5. Pensé que lo superaría, y leía siempre las actualizaciones que ustedes hacían, esperando esa mejoría definitiva. En el fondo, su muerte quizás es una mejoría, aunque siempre dolerá de este lado de la eternidad.Aún no nos conocemos en persona, pero aspiro a que sientas el abrazo solidario de todos los que te hemos escrito, y del que me siento muy partícipe.

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